martes, mayo 25, 2010

¿Quién tiene un plan B?


Imaginad uno de esos dias donde nada viene bien. Uno de esos dias en los que se respira de mala gana. Uno de esos dias...o de esas rachas, donde uno utiliza una sonrisa para esconder el resto. Uno de esos dias en los que dejas de sentir por tí mismo.
Uno de esos dias llegué a la conclusión de que era mejor utilizar mis propias rarezas para no pecar de ingenuo pensando que podría callarme lo que nunca debí decir. Así que decidí coger el coche y desaparecer en la espesura del asfalto. Despacio, sin prisas.
Me senté con mi cámara a la orilla de un rio a fotografiar la nada. Me senté a dejar pasar el agua mezclando mis dedos en sus corrientes cada cierto tiempo con la esperanza pueril de que esa extraña fuerza se llevara mis miedos al mar. Me incorporé pensando en lo mismo "yo tampoco lo esperaba". Me escondí de las luces del astro rey al cobijo de un fresno. Me disolví en la misma pregunta a la que podría responder mil veces: ¿Por qué ahora? Y no me quise contestar. El rumor del rio era el rumor de mis propias dudas, incesante como una bandada de mosquitos, incomodo como un silencio roto por mis torpes palabras, vacío como el aire que apenas me llega a los pulmones.
Me levanté y dejé en aquel sitio media sonrisa desganada de propina, mientras una manada de elefantes pisoteaba los restos de mi pericardio. Sentí de nuevo mi hueso roto y el aire desangelado de los pasillos...y el calor del mes de Junio...y el rumor de aquel enorme patio de colegio.
Volví a pegarme a la cara la cámara. Disparaba contra todo lleno de rabia, casi ira. Y entendí que jamás podría inmortalizar la angustia en una foto. Cerré aquel libro de las horas muertas y volví al coche. Me quedé dormido y desperté abrazado al frio al cabo de casi cuatro horas. Era de noche. Conduje hasta casa cansado de aquella pesadilla que la realidad de un dia cualquiera había tejido contra mí.
Encendí el penúltimo cigarro en el balcón, el poniente trajo nubes y humedad atlántica. En la inmesidad de esa noche sólo sonaba el ruido de la calefacción del CPD y la voz de una loca que pasea a sus dos perros inmortales por mi acera:-Boby, ¿Ven aquí ahora mismo?- susurraba la maldita tarada a sus perros, sin entender que esas fieras deformes no iban a hacerle ni puñetero caso.
Me senté a la orilla de mi cama, llena de tiestos, partituras, letras de canciones y libros. Volví a pensarlo inconscientemente: -Yo tampoco lo esperaba, ¿Por qué ahora?-
Justo cuando iba a acostarme sonreí con ganas por culpa de una canción...de Radiohead..."No surprises". Recordé el videoclip....donde un tipo se ahoga en una pecera...
Después de verlo me sentí algo más vivo. Tardé dos horas en dormirme. Pero al final, se duerme uno...
Ahora, desde mi lagarto, lucho por saber si estoy soñando, si esto es la vida real o si es una pesadilla. Eso sí...como siempre, disfrutando cada instante y saboreando mis pequeñas brisas de felicidad.
Y no os molesteis en preguntarme por Messenger, Facebook, Tuenti...si estoy bien... Esa respuesta es la misma desde Abril del 78. De hecho, no descarto que esto sea pura ficción.
Chito
Pd.- Antes iba deprisa, perdóname si voy despacio...

martes, mayo 11, 2010

Una noche de Lagarto





Estoy lagarteando, así que espero que nadie me moleste.

Primero excusarme por tanto tiempo de ausencia, pero si valen las excusas y justificaciones, os contaré que el disco duro de mi ordenador (desgraciadamente el destinatario de los fracasos poéticos de un fracasado perdedor) murió allá por semana santa (puta semana…) y en ese disco duro (Descanse En Paz) tenía  un par de posts esbozados para el lagarto y otro finiquitado para ser publicado… a rey muerto rey puesto (viva la República) y ahora os escribo desde el nuevo HD de mi memoria física y virtual.

Ahora empezar el post: esta noche ha sido una noche de lagarto… y de las que se pueden contar (no haré públicos los pecados capitales que cometa Chito. De los míos nunca hablaré, y los de JC ya, por avatares de la vida, no forman parte de mi quehacer diario).
Tras rediseños de cajas de juguetes del inglés al español, clases variadas de fotografías, cierres de autoescuelas y furbito sala de los lunes, aunque mis planes fuesen de acostarme pronto. no pudieron darse.

En el partido de furbito ha sido lo de casi siempre: he sido el que más ha corrido (o de los dos que más) y el que más ha fallado arriba (lo que más se ve y se destaca para mal). En mis pros diré, siendo lo más objetivo que pueda, que atrás he estado, dentro de mi posición, bastante bien, y que he sido un desahogo para el equipo subiendo y bajando, aunque he fallado dos claras arriba y hemos perdido por un gol, echen las cuentas ustedes…

En la ducha oigo voces conocidas justo al lado. Me asomo y Ale Segura, Eric y Carlos Rivera me retan a vernos "ahora en los arcos". Joder, yo tenía planes de estar acostado a las once y media… y Chito está esperando a que le dé el toque pa tomarnos allí una caña.. 

Cuando llegué a los Arcos Carlos no estaba, pero los otros tres sí. Cañas (las mejores de Ronda) echadas por Javi, un par de tapas, o tres, o cuatro… y el mundo arreglado en un plisplas a pesar de la crisis… aquel penalti que falló Djukich…  o como se escriba… quién le iba a decir a él que quince años después estarían cuatro borrachos hablando de eso justamente…

Llega Oscar, hijo del Sargento Rosales, presumiendo de su Herculismo y Alicantinismo justo a tiempo de que me sonase el teléfono y me evadiese para hablar con mi Lola, cosa más que imprescindible en el día a día (Chito, calzonazos tu primo el tajarín). A la vuelta le pregunto a Oscar, el hijo del Sargento Rosales, por su hermano. Me pone al día de las desgracias de aquel viejo amigo para el que no corren buenos tiempos de manera dilatada. Charlamos animosamente a pesar de todo cuando el tío que mejores cañas pone de Ronda me llama la atención para avisarme de que me espera un Chupito. Y después otro (cómo se le dice que no al tío que mejores cañas echa en Ronda??????)

Pagamos la cuenta y tras consolar (cada uno a su manera) al lastimoso perro amarrado a la reja de la ventana del bar, nos despedimos. Casi de guasa le digo a Chito que me alargue a mi casa (en la manzana de al lado en esta ocasión) y él accede. Lo que tengo es ganas de montarme en su cochazo que aún huele a nuevo, no de que me alargue, porque un paseíto con esa temperatura a esas horas tampoco viene nada mal, pero él accede y me lleva. Para en la puerta de mi casa y no sé por qué le pregunto por aquel CD de Los Piratas que él tiene y yo no.
- Mierda, búscalo en la puerta que lo tengo ahí en su funda. Esto es una edición limitada, cuídatelo…
- Qué cabrón, y lo tienes original y todo…
- Claro, cojones. La música que a uno le gusta hay que tenerla original…
- Yo tengo todo lo que hay de Sabina original…
- Pues esto también hay que tenerlo original… Mira, aquí salen todos los mierdas que colaboran con ellos en este disco… 
- Pasao te lo devuelvo en el café.

Abro la puerta de mi casa, a tientas en unos dominios que empiezo poco a poco a tener llego hasta la escalera, cuento escalones (menos mal que entra luz, porque no me los tengo aún contados) llego al baño para lavarme los dientes y descargar cervezas, a mi cuarto, le hago una foto a la portada del CD que me ha dado Chito y me digo "HOY ES UNA BUENA OCASIÓN PARA CONTARLO EN EL LAGARTO."
Así que si habéis llegado leyendo hasta aquí, es porque sois lagarteros de verdad, porque aunque a veces nos volvamos un poco comerciales, esta es la esencia lagartera.


"Y qué culpa tengo de que el programa que más me guste
sea ese que se llama la carta de ajuste".