jueves, abril 30, 2009



Uno, cuatro, seis, cuatro...Cerré la puerta despacio, sin hacer ruido, tratando de no despertarle. No sabía porqué, pero no podía dejar de hacerlo, y eso que éste había sido uno de mis mejores amantes. Me vestí en el pasillo rápida pero silenciosa y me fui directa para la caja fuerte. Uno, cuatro, seis, cuatro… ¡Bendito alcohol que todo lo revela! Cuando la fría puerta se abrió me llevé un chasco. Este tipo estaba sin un duro. Con el mismo sigilo de antes salí a la calle y disfruté de un lento paseo al amanecer. No conseguí mi motín, pero os juro que pocos amantes he tenido como éste.



lunes, abril 13, 2009


COLABORACIÓN DE CARMELO CON "treslagartos.com"






El Radio-despertador. El teléfono móvil vibraba en silencio sobre la mesita de noche, al abrir los ojos para mirarlo y ver que había demasiada luz en la habitación sintió un latigazo en su cuerpo que hizo que se levantara de un salto, dándose cuenta de que se había quedado dormido. El aparato de radio-despertador que tan poco le gustaba no había sonado. Ni siquiera descolgó el teléfono, se limito a vestirse a toda prisa con movimientos mecanizados y bajar corriendo por la escalera hasta el garaje.

En el coche, camino a la oficina, iba pensando en todo el trabajo que tendría atrasado para cuando llegara y de repente un pensamiento invadió su mente y estuvo a punto de parar el coche para dar media vuelta y despedirse de ella. No le había dado un beso… ni siquiera se dio cuenta de si la había despertado con tantas carreras para vestirse, solo recuerda vagamente su silueta bajo las sabanas que parecían agujereadas con puntos de luz que atravesaban la persiana.

A veces la odiaba. No soportaba que fuese tan pizpireta y alegre, siempre riéndose de todo, como si nada le preocupase. Odiaba que lo dejara en evidencia delante de todo el mundo llamándole aburrido y sacándole la lengua mientras hablaba a gritos por la calle. Pero hoy no, hoy no sentía ese desprecio que le inundaba cada vez que recordaba alguna de las situaciones por las que le hacia pasar. Hoy no tenía la sensación de haber cometido un error dejándola entrar en su vida. Y era extraño. Porque a medida que pensaba en ello se daba cuenta de que se sentía aliviado. Le faltaba algo, y ese algo era la actitud de resentimiento y asco hacia todo lo que le rodeaba. De repente su ira contra todo y contra todos, había desaparecido.

Parado en un semáforo miro hacia un lado y descubrió una amplia sonrisa reflejada en el escaparate. Era la suya. Estaba sonriendo. Se miro extrañado, pero siguió pensando en que quería besarla. Le apetecía tanto abrazarla y besarla... ¿Cómo había desaparecido de su mente la idea de hablar con ella y decirle que se fuera de su vida? Esa idea ahora era un deseo irrefrenable de estar con ella, de tocarla. 

Siguió conduciendo hacia la oficina y se volvió a sorprender a si mismo cambiando la emisora de radio. Hoy no quería escuchar noticias relacionadas con la economía y la actualidad bursátil, así que detuvo el dial en una emisora musical. Y automáticamente se puso a cantar mientras dejaba pasar a los peatones en un paso de cebra, que se le quedaron mirando. Aquel tipo despeinado y vestido de traje cantaba sonriente dentro de un coche ultimo modelo.

Llegó a la oficina y notó a la vez que atravesaba los pasillos de su empresa mientras se dirigía a su despacho que sus compañeros, esos a los que siempre había menospreciado y considerado inferiores e inútiles, lo miraban extrañados por la sonrisa y los saludos que salían de su boca.

Al entrar en su despacho vio a su jefe de pie esperándolo con una mirada de indignación y desprecio que no le importo nada. El jefe solo acertó a pronunciar una pregunta seguida de una orden: “¿Llegas tarde, ni te disculpas, y encima te ríes? ¡Estas despedido!”

El lo miro sin inmutar su cara de felicidad, se quito la corbata y poniéndola en la mano del asombrado y orondo directivo de la empresa solo dijo: “Gracias”. Y dando media vuelta volvió a desandar el pasillo de la oficina canturreando el estribillo de la canción tan pegadiza que había oído en la radio minutos antes.

En el coche camino a casa pensó en lo que le acababa de pasar y sintió alivio a la vez que desconcierto. ¿Cómo era posible que lo acabaran de despedir de su trabajo y no le importara lo mas mínimo?

Volvió a poner la radio y pensó en lo que deseaba volver a meterse en la cama con ella. En disfrutar su cuerpo joven y terso, de sus labios juguetones y sonrientes y de sus miradas llenas de chispa y despreocupación.

Subió la escalera corriendo, ni siquiera se entretuvo en meter el coche en el garaje, lo había aparcado en la calle porque pensaba en salir con ella y llevarla a la playa a dar un paseo. Le concedería ese deseo que tantas veces le había pedido.

Al entrar en la habitación con la intención de despertarla con un beso una gran pesadumbre se apoderó de el, haciéndole sentir como si un peso enorme acabara de instalarse sobre su cabeza. Miro alrededor y lo entendió todo. Entendió por que el aparato de radio despertador no había sonado esa mañana. Recordó por que había una botella de ron vacía a los pies de la cama, al lado de la ropa interior de la chica. Siguió con la mirada lentamente hacia arriba y allí estaba  ella, quieta, clavando su mirada en sus ojos como pidiéndole explicaciones, una mirada realmente escalofriante y vacía. Su sonrisa se había convertido en una mueca extraña, extraña y azulada.

Y allí se quedo de pie, observando como el cable del aparato de radio despertador rodeaba el cuello blanquecino de aquella chica y dejaba el aparato colgando cerca del suelo.


Melo




jueves, abril 02, 2009



Sonreir es una cuestión de voluntad. Queda visto y comprobado por todos los seres humanos que eso de esbozar una sonrisa es cosa de poco esfuerzo y grata recompensa.
Volamos fugazmente a través de unos dias donde las palabras "crisis", "crispación", "recesión" e "hipoteca" son estandarte de cada minuto que pasa sobre nosotros.
He pasado un par de dias con mi amigo Manué, Migué pa los chirigoteros, Pelorrata pa fontaneros, ferrallas y otros oficios de litrona y arte. Los dos estamos parados, los dos estamos en un capitulo indescifrable de nuestras vidas, a los dos nos gusta la cerveza y los dos no hemos parado de reirnos durante dos dias. Y es que a fin de cuentas, puesto uno a pensar, sale más barato reirse uno de sus desgracias y desventuras que hacerse plañidera de lo que te venga pasando. Sale más a cuenta andar detrás de unos pocos "Boris" en Leroy Merlin que volverse loco buscando juntas de tres cuartos, compensa mucho más reirse del plan Memta que apuntarse en él y que te den un chaleco amarillo.
He sido siempre defensor de esa causa. Una sonrisa no puede iluminar a una ciudad, pero si puede dar luz a ese rinconcito que tú compartes con los tuyos. Y es que la tristeza es como los nubarrones. Las caras serias sólo sirven para exornar funerales. Y las lágrimas nada más valen para regar el mar.
Yo últimamente tengo mil motivos para sonreir y mil secretos que guardar. Y aunque ambos números pecan de inversamente proporcionales entre ellos, prefiero seguir regalando sonrisas que caras largas. Aunque cierren Localia, aunque tenga que subsistir con 600 euros, aunque el seguro de un coche valga 300 trompos. Yo tengo que estar por encima de todo eso y siempre que pueda sonreir. Porque de lo único que estoy seguro es de que es lo que me voy a llevar.
Ahora toca moverse de un lado a otro...Mientras, mañana, hará un año que me convertí en emigrante. Hará un año que cogí un vuelo que me llevó a una ciudad con nombre y dos idiomas, Dublín. Mañana por la noche se cumplirá un año que Caste me metió en un bar, cargado de maletas, para tomar mi primera pinta en Dublín...hará un año que se coló por la puerta un chaval alto y orejón y me dijo: Tú eres el de Cádiz...poniéndome una camiseta del Getafe por encima (Aquella noche jugaba el partido de ida contra el Bayern)... Serán para siempre dias que quedan en mi retina. Dias muy felices y que a estas alturas, me ayudan a seguir sonriendo cada minuto...
Ahora me voy al Raid...cinco dias al campo...aunque me muero de ganas por sentarme a contemplar la chimenea de Manolo y a reirme recordando como hubo una vez una "Boris" que quería que hiciéramos la chimenea con azulejo...
Y mientras tanto uno aprende...Que es la rebola...Que es un taco del 6... Que es una junta de 3/4. Y mientras tanto sigo guardando celosamente esos secretos trepidantes, que forman parte de un ir y venir de noches y dias...Cosas nuestras...
Yo soy así...y mis post hoy por hoy...sólo son eso...Intimismo puro y duro...Sonrisas, lágrimas y viajes...
Nos vemos a la vuelta de mi crucero semanasantero...
Chito
Pd.- Promesas que se perderán en estas cuatro paredes, como lágrimas en la lluvia se irán...se irán...