lunes, febrero 26, 2007


Fin. A falta de la reflex, que está por algún lugar de mi casa oculta he realizado esta foto con la webcam a tres objetos que han quedado al azar unidos en mi deshecha y maltrecha cama.
La última noche de carnaval y una bufanda del Cádiz me han recordado que este año ha sido dificil sacarlo adelante y que a veces sólo pelear, con constancia y con fé en lo que se hace puede tener un resultado. Verdaderamente poco importa lo que tengas entre manos si no pones todo lo mejor de tí en lo que estás haciendo. La última noche de carnaval y mi pito chirigotero de toda la vida me sugieren que toca ahora esperar a otro septiembre u octubre para empezar con un nuevo febrero. Curioso eh...
La última noche de carnaval y un teléfono movil cargando me plantean lo que he de hacer...cargar pilas...descansar...olvidar estreses y preocupaciones. Ahora toca disfrutar de toda la gente que he conocido en estas carnestolendas. Esto es un poquito de lo que ha ocurrido hoy durante la Quema del Muñeco. El acto que pone fin al carnaval rondeño, el primer domingo de la cuaresma...
Hoy había un loco alrededor de una candela. Su nombre es Galindo. Y en su discordia mental, alentada por altas dosis de etanol, impedia con su ridículo cuerpo enclenque que los bomberos apagaran la última llama del carnaval. Mientras semejante desequilibrado se negaba a lo innegable y se oponía a que los bomberos apagaran el último resquicio de carnaval.
En su tetríca e imposible cruzada me miraba a los ojos y con un aliento realmente abrasador me requería: - Que no apaguen la llama, que se acaba el carnaval-. Intenté con serenas palabras explicarle a Galindo que era la hora. Que el carnaval debe concluir. Entonces con pueril gesto y frunciendo el ceño me preguntaba: - ¿Por qué?. Me resigne y mirándole a sus cansados ojos intenté hacerle entender lo que habría de ocurrir.
Galindo ante mi relato sólo pudo sonreir y abrir de par en par aquellos dos pequeños ojos para justo después salir corriendo al filo del círculo que formaban todos los asistentes al Paseo de Blas Infante esa noche. Estaba claro que Galindo ese día tenía un claro fin: Impedir que el fuego se apagara y así, impedir que finalizara esta fiesta del carnaval. Y alli estaba aquel loco carcajeando por nada e intentando casi en vano reanimar aquella candela que poquito tenía ya para arder. Galindo se desesperaba buscando algo que ardiera. Buscando la forma de alimentar la llama de aquel fuego que delimitaba unas y otras fechas. Los eternos enemigos: Don Carnal y Doña Cuaresma. El desequilibrado hombrecillo no encontraba nada y en su afán por mantener el fuego se quemo los dedos incluso. Con un gesto rápido comprobó que no había cicatriz en su mano y volvio a hacer sonar su tarada risa con total estruendo. Se quitó la peluca y un segundo disfraz que tenía encima del primero. Siguió bailando y cantando en torno a la candela con una voz que rozaba los sublime por lo desgastada de la misma. Se dirigió de nuevo a mi:-Tira algo a la candela coño-, repitió unas cuantas veces, -Galindo, joder, ¿no te das cuenta de qué esto tiene que terminar?...Me miró con los ojos casi llorosos todavía. Hace no muchos años que había muerto Horacio, uno de sus fieles amigos y algunos pibitos de la cantera habían recordado al barbero con una copla que hizo que su cara se llenara de lágrimas y que su locura se compaginara con una tremenda tristeza.
Ahora la desidia mental de aquel canijo no tenía enmienda. Lloraba por Horacio, salvaba a la candela y se enfrentaba a los bomberos él solo. Demasiada batalla para un pobre loco como Galindo, que atónito, miraba como el agua de la manguera y la que empezaba a caer del cielo, acababan con la vida de aquel fuego. Su mirada se volvió a nublar y su queja se volvió debil. La gente se marchaba poco a poco del lugar y ya no había vuelta atrás. Una bocanada de humo retiró al pequeño hombre del filo de la ya casi extinta candela. Mientras en su cabeza recordaba un sabado por la tarde en la barbería de Horacio ensayando un puñado de coplas. Con una botella de Pacharán por medio y con la navidad a la vuelta de la esquina. Todos intentaban meter un cuplé, pero no podían por la risa que causaba en ellos una anédota no muy lejana...
Un reguero de agua negra regaba los pies del tarado, que de repente volvió en sí y se marchó de aquel lugar quejándose de que el carnaval...había terminado antes de tiempo. En el olor del humo y en las tibias gotas de agua del cielo pude adivinar como la primavera volvía a coquetear con mi cara...
Bueno...aqui teneis mi pequeño relato de una anécdota cualquiera del carnaval. Un carnaval que concluye y que a mi me deja un reto por delante: volver a dejar el tabaco...a ver si tengo suerte. Un abrazo a todos...
Chito

viernes, febrero 16, 2007






Estamos a 15 de Febrero. Esta es la vez número 100 que uno de nosotros escribe en el blog. Hemos contados venturas y desventuras. Penas y alegrías. Sentimientos y sensaciones. Un poquito de todo. Este año ha empezado de forma frenética. Volví a la chirigota, volví al desvelo de las madrugadas, volví a ser el "yo" de hace unos cuantos años y dejé de trabajar en la Radio y en la Tele. A muchos os sorprenderá y otros tal vez no lo crean, pero después de muchos años (Cinco años y un mes) he dejado de pertenecer a ese mundillo de la comunicación. Aunque ya creo que jamás podré desvincularme de esa gran familia...Andrés, Carlos, Pepe, Auxi, Ariadna...Todos ellos han participado para escribir un largo episodio de mi vida. Se acabó porque había llegado la hora de terminar. Ahora, sentado sobre una roca en mitad de una extensa llanura, oteo mi futuro a lo lejos, echo un vistazo atrás... la alambrada....la misma que acabo de saltar y que separa una vida de otra. Supongo que no será la única alambrada que me quede por violar.


Durante nuestro paso por este efímero mundo, del que somos meras marionetas, vemos a diario a gente que salta su propia alambrada y que de repente se reencuentra con sí mismo o tal vez se da cuenta que ha dejado algo suyo atrás. Pero, aunque en ocasiones nos cause un tremendo desasosiego saltar esa alambrada, sabemos que después de ella hay más mundo y que durante ese salto hemos aprendido a valorar el terreno recorrido...

Uno mira con desvelo la alambrada y es consciente de todo lo que ha pasado al otro lado de ella...y desde este plano se mira con mayor soltura cada paso que dimos en el plano simétrico y contrario. Después de saltar, si el salto ha sido importante, se queda uno convulsionado mirando la alambrada...con la mirada puesta en los espinos y en las briznas de fresca hierba que quedaron. Hasta que uno se da cuenta que la alambrada ya es agua pasada. Sobre tus propios pies respiras hondo, inclinas la barbilla, entornas los ojos y te das la vuelta. Hay mundo amigo...después de cada muro, de cada celda, de cada alambre, de cada poste, de cada fosa...hay mundo... Y cuando me dí la vuelta...ahi estaba...esperándome como si supiera que ese era el preciso instante en el que me iba a volver...

Ahi seguía sentado en la misma piedra que antes...pero con otra perspectiva...
Mundo....senderos, piedras, espinos, cobijos, caminos, montañas, paredes... Todos los ingredientes que este globo azul nos prepara a diario en una amalgama de consecuencias y sensaciones dificilmente cuantificable en la mayor parte de los casos... Y ahi estaba yo con mi Nikon en el pescuezo observando lo que queda por andar y recordando lo que está andado y lo más importante: Lo que aprendimos durante el camino.
Venía de arreglar los papeles del paro...todavía no eran las doce y media...¿Qué hago? Pues me voy al Puerto del Viento a que la voz del levante me diga donde estoy...donde me encuentro...que hago...
Y una vez más el campo, la tierra, la humedad, el frio me dieron la respuesta. Y ustedes, amigos blogueros...¿Qué quieren saber?
...
......
Mañana empieza el carnaval...Mañana es la final del Gran Teatro Falla...Mañana una vez más tendré la sensación de haber pasado este muro alguna que otra vez...
Lo que viene a ser en idioma propio un dejavuu sentimental...
Nos vemos en la calle...
Chito
Pd.- Quise salir, con los ojos cerrados, teniendo claro lo que iba a pasar, por eso ahora, las mareas lloran, yo tengo miedo y tal vez ya no volvamos a formar esa cruz que atravesaba el cielo causando estragos en el fondo del mar. Si hay mil estrellas, bailaré con ellas, haré del suelo un lugar en donde pueda hacerte ver que al final las noches son muy largas y aquella herida no la supe curar. Lo que causó el calambre, lo que me asustaba, el fin del mundo animal...ir de safari a la ciudad...
.....Y recorrer la jungla encadenados, cruzando el aire podrido y sentir, que todo huele a nada, que esto se estancaba...Domingo de Carnaval...ir de safari en navidad...ir de safari a la ciudad...
Carnaval y Safari...Ivan Ferreiro (Las siete y media) - 2007