lunes, octubre 17, 2011

Filosofía



Dicen que el tiempo pone a cada uno en su sito. Que el Karma, la naturaleza, dios, o la madre que parió al demonio, compensa y recompensa a cada uno con lo suyo. Yo no me decanto por esas teorías. Soy más de la filosofía que vende la película del grande de Woody Allen "Match Point", en la que se defiende el hecho de que la suerte juega gran parte de la partida de nuestra vida. Esas cosas que no dominamos, que escapan a nuestro control, y que acaban llevándonos por un sendero u otro. Pero a la vez, también creo que cada uno tiene lo que quiere. Lo que se busca, lo que se trabaja, lo que se curra. Es decir, la diosa fortuna o como lo quieras llamar, traza un sendero en el que hay murallas para escalar o boquetes para saltar. Una vez que nos topamos con esto, somos nosotros mismos los que decidimos si subir la muralla o darnos la vuelta. Somos los que decidimos si saltamos ese boquete, si lo rodeamos, si nos paramos a esperar, o si buscamos otro camino.

Igual muchos piensen que yo he cambiado mucho, o igual piensen que sigo siendo lo que siempre fui y que estoy estancado, anclado, en una eterna juventud a la que me aferro regándola con cervezas, carnavales, futbito y algún que otro desfase. Queridos e ilustres tradicionalistas de lo tradicional: yo a eso lo llamo vivir.
Ni he cambiado mucho ni vivo anclado en los quince años. Pero sigo siendo igual. Me siguen gustando las mismas cosas, sigo teniendo las mismas inquietudes, mis sueños siguen apuntando en la misma dirección, sigo disfrutando de la lumbre de un cubata en un pub un martes, de la intensidad de una carrera por la banda en un partidito, de una copla cantada entre borrachos que ponen el corazón más allá de donde llegan sus gargantas. 
Sigo siendo el mismo al que la ilusión no le cabía en la boca en aquellos butaneros. Sigo teniendo las mismas pasiones, yendo a los mismos sitios.

Por favor, que no venga a decirme el que lleva 3 años sin perderse un sábado por la noche "Noche de Fiesta" eso tan socorrido de "Tío, estás perdido". 
Pues claro que estoy perdido, porque no salgo en "La Noria", que si no bien que me verías…

Hay personas a las que la diosa fortuna, la diosa naturaleza, el karma, o la representación del papa en los cielos, han puesto murallas y zanjas y palos en sus caminos. Pero ellos han optado por refugiarse en las faldas de la tele y el mantel. Cada vez son más los que deciden quedarse atrás. Cada vez son más los que están sentados en ese sillón de octogenarios viendo la vida pasar.

He llegado a pensar que tal vez sea yo. Pero yo soy tan fiel a mi filosofía de vida como lo fui el día en que la descubrí, en que la paladeé, en que la saboreé. Esa filosofía vive en una canción de Sabina, en una rima escrita en una libreta vieja, en un piso de estudiantes de Sevilla, en un beso furtivo en mi Plaza, en un balón al área, en una barbacoa con amigos, en un grifo de Cruzcampo, en una carta juvenil, en una cámara de fotos, en un relato escrito, en un revuelto de papas con huevo, en un sueño de futuro. En el Lagarto del Desierto.

Enhorabuena, son ustedes conocedores de esa filosofía. Por favor, remítanme este post cuando me vean a las faldas de la tele. Al mantel del día a día viendo pasar la vida como un yupi pueblerino. Remítanmelo con la crueldad cínica que tiene un "te lo dije" o un "lo sabía", relamiéndose del oportunismo de verse victorioso. Porque ese momento llegará. Y justo después, cuenten los que se sentaron antes.

Lo mejor de todo es que tengo el total convencimiento de que cuando ese momento llegue, Chito seguirá batallando. SEGURO. Porque tras mil años es el único que sigue al pie del cañón, más fresco que una lechuga. Y cuando se convierta en ese viejo facha que un día le pronostiqué que sería, seguirá siendo tan grande como para decirme "Muñeco, si tú y yo algún día hiciéramos una comparsa, sería como las que hacía Bienvenido, o como la que haría el Noly". Y a continuación añadiría "Venga, la última y nos vamos".

domingo, octubre 02, 2011


Derrumbadas las voluntades, dinamitadas las trincheras y hundidos los barcos me dispongo a disfrutar de una isla que lo ofrece casi todo. Sólo le falta algo de emoción...pero eso ya me encargo yo de buscarlo.
Es domingo y es por la tarde. He estado viendo una película. Demasiado espiritual... "El árbol de la vida". Me he quedado un tanto loco y con la mirada definitivamente perdida, así que como el que apunta con un arma cuasi homicida me he obligado a salir a disparar fotos.
La pasada semana ha sido idílica para mi Lola y para mi. Ha sido una simbiosis cámara-dueño casi perfecta. Bueno, una bronquilla de nada a cuenta de la Compact Flash que, obviamente, ya he reemplazado. El miércoles se portó del carajo...y el jueves mejor aún. Después de ciento y pico mil disparos nos vamos conociendo. Ella a mis dedos y yo a sus ráfagas de luz. Así es el amor, compréndelo.
La resulta de casi obligarme ha sido hacer cero fotos. No me he sentido frustrado, la semana ha sido más que productiva. Estaba dispuesto a hacerme el remolón hasta llegar a ese punto. El punto en el que no haces nada. También ese trabajo resulta bueno para el alma. Las convergencias de estado de ánimo y creatividad artística son casi tan inescrutables como los caminos del señor.
Ahora noto como en mis entrañas hago acopio de creatividad. Noto como tengo las tripas cargadas de proyectos, de ideas, de planes... sólo falta meterles mano.
Durante diez minutos he parado el coche en una curva de la carretera que une Montejaque con el enlace con la carretera de Sevilla. Me he bajado y he estado tentado de intentar disparar un contraluz. Me he ahorrado las energias (¿Otra de esas fotos que no te dicen nada?, no gracias). Eso sí, he echado de menos un cigarro... eso está ya más que superado.
En esas estaba cuando a escasos 100 metros (calculo) ha berreado un ciervo como si quisiera copular con lo primero que le pusieran por delante. Se me ha acelerado el corazón pensando en que el calenturiento bicho se dejara ver. He colocado el tele y... nada.
Pero da igual. No hay frustración. Las pequeñas y grandes derrotas tienen algo en común. Con la edad que tenemos tú y yo... nunca son las primeras...
Alguna vez se nos ha inferido una goleada, ¿verdad?
Alguna vez hemos mirado nuestras rodillas casi tan heridas como nuestra dignidad ¿no es cierto?
Alguna vez hemos apretado los puños y los dientes pensando ¿En qué me he equivocado?
Alguna vez hemos recogido el sombrero del suelo, le hemos quitado el polvo y hemos seguido...
No hay frustración.
Tengo entendido que Luisito se ha metido a torero...
El otro lagarto...el que no conoce casi nadie, porque un dia desapareció como el titanic, tuerce el gesto y vuelve a Ronda...
Hay que seguir peleando, cada mañana, por las cosas que uno quiere... a eso, fundamentalmente, me ha enseñado el tiempo. Y mejor maestro que ese...nunca hubo.

Chito

Pd.- Dias después de la tormenta que veo pasar, cuando todo empieza a recobrar su estado normal... El aire cálido, que viene hacia mi, me ciega los ojos y me tapa la nariz...
La Tormenta - Los Piratas