sábado, diciembre 20, 2008


navidad.

Este post puramente lagartero también se lo dedicaré a mi amigo Faíto. No por eso de que es mi amigo ni por eso del tema que trato, simplemente porque él considera que este tipo de post sí es lagartero y sin embargo el rollo relatero no. Bien, pues amigo Fai, por ti va.


El título es la navidad -en minúscula, faltaría más-. Oh, maldita navidad, que llegas sin más y por ello tenemos que ponernos tu disfraz. Todo es ahora rojo y blanco. Ahora los viejos barbudos gordos simbolizan la ilusión, no la lucha contra la obesidad y la mala alimentación. Ahora los malos... lo siguen siendo, y los medio buenos tratan de simular ser plenamente buenos. No nos engañemos que un engaño a uno mismo es un bobo engaño. Queridos amigos, la navidad es una fecha espectacular para los locos bajitos, como les denominó Serrat. Y yo por ahí comulgo -ojo al verbo que me aplico- con esta dichosa festividad. Pero para los que ya no lo somos -o no somos locos o no somos bajitos- es una burra mentira capitalista enfocada a un consumismo desmesurado, exagerado, innecesario. A todos nos gustan las gambas y el jamón -a Chito lo primero no-, pero estamos todo el año tratando de no hacer gastos innecesarios, privándonos de ciertos lujos a veces como estos dos, y cuando llega navidad, por ser navidad, nos hartamos tanto de ambos que acabamos medio aborreciéndolos. ¿No sería mejor comer este tipo de cosas una vez cada 3 meses, reunidos con familia, amigos, parejas o quien fuese?


Oh, consumista navidad es. Negocio redondo del Corte Inglés, obligación del siglo veintiuno, si tienes poco te dan por culo, porque ya hay que gastar.


Y lo peor de la navidad, queridos congéneres lagarteros, es que existe esa obligación -que deja de ser placer para ser obligación- de tener que reunirte con toda la familia, como si ese evento no pudiese tampoco realizarse a lo largo del año. Y es que es el momento propicio; las calles se engalanan de luces de colores, en los jardines te encuentras a renos con reyes, a muñecos de nieve con estrellas fugaces... hace un mes estaban los jardineros del ayuntamiento podando, y ahora figuritas iluminaditas, las calles del centro hasta la bandera, los telediarios diciendo que las familias se entrampan con la crisis para sobrevivir a la navidad cada vez más norteamericana, nos ponen películas a todas horas en las que los adultos no creen en papanoel y un genial niño estadounidense les demuestra que sí que existe, villancicos por doquier... y de repente miras a tu familia, sentada ante esta grandiosa mesa en la que todos estamos comiendo. Y ves la silla vacía de quien el año pasado estaba gastando bromas y este año ya no está. Y sabes que nunca más va a estar. Y te das cuenta de que las navidades eran geniales cuando eras un loco bajito, que ahora son una puta tortura norteamericana, consumista, falsa de mierda.


Un saludo. Les deseo una feliz navidad. Ahora les dejo que tengo que adornar el árbol.

domingo, diciembre 14, 2008



El riesgo es probablemente esa vertiginosa sensación que nos causa en el organismo una situación de fervor, exotérmica y demoniaca que nos convierte en alas de la inconsciencia a cada minuto que pasa. "Correr riesgos" es una expresión que se utiliza a diario, con cosas que verdaderamente son "ñoñadas". Por ejemplo, "No corras el riesgo de perder el autobus, vete ya"... A la mierda con el puto autobús. Ya vendrá otro detrás...
Por eso cuando verdaderamente en la vida corremos riesgos, dejamos de sentirnos hombres y mujeres para convertirnos en superheroes. Riesgos verdaderos: Firmar una hipoteca, sincerarte con un amigo, dejarle 500 euros a un tio...
Hoy recordaba con unos amigos, como una vez, Padilla matando una corrida de Mihura enorme y de inmenso trapio (cornamenta) en Sevilla, tuvo que arriesgarse hasta sobrepasar cualquier límite...
Me pasa como a tí amigo Padilla. Ahora mismo estoy perfilado, frente al toro, pero al levantar la cabeza y buscar el hoyo de las agujas, sé perfectamente que es imposible pasar entre esos dos pitones sin recibir un "cornalón de caballo". Y precisamente por eso, la grada murmulla... pero yo cierro los ojos, vuelvo las puntas de las manoletinas sobre el albero hacia el hocico del animal y a la vez, en el gesto, adelanto el brazo derecho, mientras a traves del ojo que he ubicado sobre el brazo intuyo el propio temblar de mi sentido común sobre la espada. El estoque tiembla, porque mi mano tiembla y mi cuerpo tiembla. Pero mi amor propio es más poderoso y me mantiene a escasos dos metros del burel con el acero cargado.
Y ahora si, son eternas las décimas de segundo, dejo caer el talón derecho y con la mano izquierda sacudo el estaquillador para llamar la atención del morlaco. Ese es el momento en el que pasa tu vida por delante tuya. Ese es el momento en el que piensas: "Sé que no voy a pasar, porque es imposible pasar, pero si paso...guardaré en los cajones más profundos de mi corazón este momento toda la vida"
Con una cornada de más de veinte centímetros, Padilla reía alegremente en el hospital, porque aquella tarde cuando se echó en el morrillo del toro consiguió dejar la espada en su sitio.
"Juan, es la hora de la cura"...-echa betadine amigo, echa betadine-
Y si, eso es lo que estoy haciendo, cuadrándome frente a las defensas de mi enemigo para intentar salir vivo del envite, pero eso si, antes que salir vivo, prefiero dejar la espada en el hoyo de las agujas.
Esta semana mientras volvía de trabajar del Teatro de Ronda, el Vicente Espinel, me detuve frente a la estatua de Pedro Romero. Tenía la cara helada y las manos también, mal cuerpo y ganas de irme para casa. A continuación leí en uno de los laterales del pedestal de la estatua: "Más cornadas da el miedo, que los toros"
El que tenga ojos que vea... Y el que quiera relatos, que ponga en google "relatos"... O mejor, que espere a Luisito...o a Jota...eso si, si esperais a Jota, tomad asiento y pedid algo de beber
Mañana nos sortean en Cádiz...Por cierto, otro riesgo que vamos a correr...
Chito
Pd.- What would you say if I took those words away...Then you couldn't make things new