jueves, febrero 21, 2008


Hay dias más señalados que otros y viajes más importantes que otros. Pero ahora no soy yo el que puede valorar. Me acabo de bajar de los vagones de mi propio tren de los momentos. De los vagones de mi propio destino. Ahora, enfundado en mi maltrecho pijama, a golpe de triple uve doble pretendo encajar las piezas de mi propio puzzle.
Tal vez por estas y por muchas más razones, conducir es una pasión propia. Sobre todo conducir de noche, con la única compañía de la emisora de radio de turno y de mi bólido, mi menta poleo, mi carro.
Muchas veces veo a mis amigos pasar con flamantes coches nuevos y lo hago con envidia y me digo: -Yo quiero un coche nuevo-...y justo a continuación vuelvo a reflexionar: - Para que cojones quiero gastarme ese dinero en un puto coche nuevo-. Él me lleva, me trae y me respeta en las gélidas noches de la Serranía. Yo no le debo ninguna venganza. Él es como un mejor amigo. Yo no necesito a otro que no sea él, aunque se que acabará llegando.
Son dias de coche, de ir de un lado para otro, de un kilómetro tras otros, de un minuto al volante tras otro. Hoy a Algeciras, mañana a Ronda, al otro a Granada, el otro a Málaga, el otro a Arroyo...Un excéntrico ir y venir de canciones y sensaciones
Mañana será tarde para descorazonar a los sentidos que sienten con mi corazón.
Mañana será viernes...y poco más...el próximo post...Pues ya veremos...
Hoy falta incluir la derivada de mi corazón elevada a mis retornos
Chito
Pd.- Y esto es sólo una aproximación...sólo una aproximación...sólo una aproximación...(Apesta a veranito en mi mundo)...

jueves, febrero 14, 2008


La libreta de mis memorias
está llena de historias
que nunca tienen fin.
Cuento miles de mentiras
pa que nadie nunca diga
todo lo malo que fui.
En la libreta de mis memorias
viven las paranoias
de cuando era mayor.
Las verdades a medias
se codean con las fieras
de tías que nunca domé yo.
En la libreta de mis memorias
habita la gloria
de haber ganado batallas
luchando contra canallas
más grandes que yo.
La libreta de mis memorias
narra todas las victorias
que me pude apuntar siempre.
Amores ya pasados y presentes.
Hay más gente de la que conocí,
un corazón pintado donde puedes leer
con letra de mujer
"Yo estuve aquí".
La libreta de mis memorias
cuenta los amores y las novias
como se cuentan, si te pones a leer,
en cualquier revista de "papel cuché".
En la libreta de mis memorias
se tachan a diario
los números del calendario
aunque no quiera que llegue el fin.
No está escondido,
pues yo nunca lo escribí.
Lo guardo en mi mala memoria,
y es una historia
que cambia cada día.
¡Quién diría que nunca contaría
las alegrías de las alegorías
que soñaría la algarabía que se lía
en Andalucía por la simpatía
de nombrarte a ti!
La libreta de mis memorias
huele a la colonia que me ponía.
Huele a sal, a sudor, a jadeo.
Huele a mar, a pasión, a deseo.
Huele a gemido, a latido, a prohibido.
Huele a ti.
Huele a las historias que soñaba
un niño que se llamaba
Luis.
Huele a la libreta de mis memorias;
de las que están por venir.
Escrito un 13 del 2 de 2008 en una libreta de rayas sobre una cama a cuadros.

sábado, febrero 09, 2008


- “No pude transformarme en princesa porque el imbécil seguía mirando”.
- ¿Así empieza el relato de esta semana? ¡Qué difícil! –Se sorprendió mi mujer.
- Sí… había pensado en una conversación entre dos drag- Queens.
- Eso no tiene gancho. Escribe algo hablando de mí.
- ¿Tú tienes gancho?
- Contigo lo tuve. ¿recuerdas que dejaste a aquella azafatilla por mí?
- No era azafata, era modelo.
- ¿Ya la estás defendiendo? ¡Pues ve a ella a pedirle consejo sobre tu concurso de relatos, a ver si su coeficiente da para eso!
- No empecemos otra vez…
- ¡Y que sepas que tenía más pistoleras que yo!